Estructura, compases, frases

 


El armazón de cuatro y ocho compases característico de la música dance es algo que todos hemos sentido cuando hemos estado en una pista de baile o hemos escuchado un disco enmarcado dentro de este estilo.
Estas son algunas de las sensaciones que tenemos (aunque no llegamos a percibirlas conscientemente) cuando escuchamos una canción dance:

-Escuchamos un golpe de platos y esperamos escuchar otro al cabo de ocho compases.
-Escuchamos una estrofa, luego el estribillo, y acabando la segunda estrofa sabemos exactamente dónde entrará el siguiente estribillo.
-Escucharemos un redoble de batería y nos confundirá (en el caso de que el disco no siga los patrones) escuchar un clímax después de cinco compases en lugar de los ocho o dieciséis compases que deberían corresponder.

Resumiendo, cada ocho o dieciséis compases nos proporcionarán un gesto (un golpe de plato, un redoble de batería, la entrada o salida de un instrumento).

Discos con truco.
Los discos hipnóticos que se construyen de manera muy gradual (algo muy común en el house progresivo y el techno) con frecuencia proporcionan pocas pistas para detectar dónde empiezan y finalizan las frases. Algunos discos son tan repetitivos que no se producen cambios durante periodos interminables. Aquí a menudo podemos ponernos a prueba y cortar por lo sano, es decir, olvidarnos de las frases y simplemente mezclar compás a compás. Y nadie se dará cuenta.

 

Cómo detectar las frases



Los músicos y los productores son de gran utilidad, puesto que sitúan “pistas” que nos indican el final de una frase y/o el inicio de otra. En los discos procura identificar lo siguiente.

- Un golpe de platos, o crash.
- Un golpe de platos aspirado o invertidos (“sshhuuuuppp”).
- Otro sonido que se construya hasta alcanzar un clímax repentino como, por ejemplo, un sonido de sintetizador, una explosión, etc…
- Golpes de la batería o redobles extras de la percusión en el último compás de una frase.
- Un instrumento que finaliza un solo o un vocalista que termina de cantar la estrofa o el estribillo.



La música de baile está construida sobre un entramado de ocho compases. Tus discos están construidos a partir de pares de frases de cuatro compases.

Cómo sincronizar frases
Hay que mezclar de forma que no se rompan las frases musicales de los discos. Si se corta una de ellas por la mitad o se inicia la mezcla en una frase, solo conseguiremos una mezcla poco estética y que desorientará a la gente que está bailando en la pista. Así que nos aseguraremos de sincronizar las frases de ambas canciones a tiempo cuando empiece la mezcla.

EJERCICIO.
Haz la preescucha del disco entrante para que su primer compás coincida con el inicio de una frase.
Inicia la frase al principio de una frase del disco saliente.

De conseguirlo, los dos discos se escucharán conjuntamente a lo largo de una misma estructura, y sus “acontecimientos” musicales estarán en sincronía. De no ser así, la mezcla resultante será confusa.


SINCRONIZAR FRASES




Para ser un buen DJ las mezclas han de obedecer las mismas reglas musicales que los discos. Así que cuando mezclemos dos pistas tendremos que alinear algo más que los tiempos o de lo contrario el resultado no será nada estético.

En casi todos los temas bailables la acción se desarrolla en secciones de cuatro y ocho tiempos. Cada compás tiene cuatro tiempos (4/4), y la música se ordena normalmente en “frases” compuestas por cuatro compases. Estas frases se disponen conjuntamente para crear la estructura de un tema (una introducción de 16 compases, un solo de saxofón de 32 compases, un estribillo de 8 compases…). Incluso Mozart escribía su música en porciones de cuatro y ocho compases

Cómo contar tiempos, compases y frases.
Entrénate para dividir la música en tiempos, compases y frases de cuatro compases. Practica estas cuentas el máximo tiempo posible, cada vez que escuches música, y en especial cuando estés en la pista de baile.


Aquí es donde todo lo que explique al principio del blog comienza a tener sentido.
asi que si no les molesta recordaremos un poco.

Cuenta los tiempos.
-Escucha un tema de baile y cuenta los golpes de bombo 1, 2, 3, 4, 1, 2, 3, 4… siguiendo el ritmo de la música. Estás contando los tiempos, de la misma manera que lo haces para medir los B.P.M’s de una canción.



Cuenta los compases.
Cada grupo de cuatro tiempos conforma un compás.

Cambia de registro y cuenta ahora de esta manera: 1, 2, 3, 4, 2, 2, 3, 4, 3, 2, 3, 4, 4, 2, 3, 4… Ahora estás contando los compases.

Muchas veces es más útil contar mentalmente los tiempos y hacer la cuenta de los compases con los dedos.



Cuenta frases de cuatro compases.
Empieza por escuchar música dividida en frases de cuatro compases. Por lo general avanza en pares (ej.: se repiten para construir una sección de ocho compases). Esto es muy importante para entender la estructura del tema y colocar las mezclas en el lugar adecuado.

PRACTICA.
- Escucha un tema de baile.
- Cuenta los compases.
- Escucha en qué punto de cada cuatro compases puede distinguirse un pequeño punto de referencia en la música (un golpe extra de la percusión).
- Y cada ocho compases ese punto de referencia es aún más claro (un redoble de percusión).
- Nota ahora que la música cambia o que entra un instrumento nuevo, justo después de uno de esos puntos de referencia.

A modo de guía básica, cada cuatro compases suele pasar algo pequeño, y cada ocho compases ocurre algo más importante.


 

Problemas para cuadrar




Existen varios motivos por los que a veces es imposible sincronizar correctamente un disco. Los principales serían estos:

- Platos con un control de pitch deficiente:
Por este motivo los platos baratos al final no resultan tan baratos. Los platos de baja calidad pueden oscilar ligeramente, acelerarse o frenarse cuando menos lo deseamos.

- Platos con motores débiles:
Suele suceder que rocemos el plato suavemente para frenarlo un poco y que el resultado sea que se detiene completamente. O que pellizquemos levemente el eje del plato para acelerarlo y dobla su velocidad.

- Discos que varían el tempo:
La edición en mala calidad puede provocar la pérdida de sincronía de un disco. Y cualquier tema con batería o percusión en vivo puede presentar fluctuaciones. Hubo una época en que el tempo de todos los discos oscilaba porque quienes tocaban era personas reales, no máquinas. Todos los DJ’s se adaptan a esta circunstancia y nosotros también lo haremos. Y recuerda que hay temas que bajan o suben el tempo adrede (sin ir más lejos, el “French Kiss” de Lil Louis reduce su velocidad hasta la mitad y luego la aumenta, en la version larga)(si ya se que es algo vieja pero es un buen ejemplo).

Otros ejercicios para cuadrar.
Una vez más recomendamos paciencia: el control absoluto sólo se adquiere a través de semanas y meses de ejercicios de repetición. De todos modos, para empezar sería muy interesante practicar con estos métodos.

Usa dos copias del mismo disco.
Dado que tienen exactamente el mismo tempo, esto facilita alguno de los ejercicios.

EJERCICIOS A REALIZAR:
- Pon ambos discos en cero e manera que tengan el mismo tempo. Y practica la preescucha de uno sobre otro (también sin la ayuda de cascos)
- O coloca los controles de pitch de modo que uno vaya más rápido que otro, y luego intenta corregir este desfase.

Sea como sea, ten cuidado, porque es más difícil separar dos discos en la cabeza cuando ambos reproducen el mismo tema. Así mismo, sé consciente de que dos discos idénticos se comportarán de manera extraña cuando estén levemente desacompasados –sus ondas se neutralizan mutuamente, y en lugar de intensificar el sonido puede oírse un ruido creciente semejante a un chorro-. Hazlo a propósito y prueba un bonito truco llamado faseamiento o phasing.

También puedes lanzar el segundo disco uno, dos, tres o cuatro tiempos retrasados respecto al que suena por los altavoces. Si mantienes el segundo disco a un volumen sensiblemente inferior, habrás conseguido un efecto parecido al eco (o delay). Prueba a ver cuál es el retardo en los tiempos que queda más estético en la mezcla final. Muchas veces los resultados son sorprendentes.

Practica sin auriculares.
Esto facilita el aprendizaje de la entrada cuadrada de un disco en relación con otro. Sitúa el crossfader en el centro para escuchar ambos discos por los altavoces. De esta forma podrás detectar tus errores más rápidamente y concentrarte en desarrollar esta habilidad sin necesidad de preocuparte de cambiar los cables de tus oídos. No obstante, el oído dividido es la técnica más importante que debes desarrollar para sincronizar los tiempos y este ejercicio no contribuirá en absoluto a desarrollarla.


El ajuste fino





La velocidad correcta existe, y no está lejos. Ahora es cuestión de encontrarla después de hacer ajustes más y más finos.

- Empieza situando la velocidad del disco en cero. Demasiado lenta.
- Sube la velocidad a +1. Prueba. Todavía es demasiado lenta.
- Sube la velocidad a +3. Prueba. En este caso es demasiado rápida.
- Llegados a este punto, sabemos que la velocidad correcta se encuentra en algún punto situado entre los valores +1 y +3.
- Fija la velocidad en +2. Haz una prueba. Es ligeramente rápida.
- Ahora ya sabes que la velocidad correcta está situada entre +1 y +2.

Cada vez que hagas la prueba, reducirás las posibilidades hasta que descubras exactamente dónde se esconde la velocidad correcta. Y finalmente moverás el control de pitch con desplazamientos casi imperceptibles.

¿El problema es la velocidad o alinear los tiempos?

La clave es determinar si los golpes pierden progresivamente la sincronización o si el desajuste permanece siempre constante (un b-boom regular y sostenido). Sólo si pierde progresivamente la sincronización deberás ajustar el pitch. Si no es así, tan sólo deberas pellizcar levemente el plato (propinar un rápido giro sobre el eje o rozar suavemente el plato para frenarlo).

Era demasiado lenta, ahora es demasiado rápida. ¿Cómo encuentro la velocidad exacta?

A no ser que exista algún tipo de defecto en el control de pitch del plato, esto sucede sólo cuando los ajustes en el control del pitch no son lo suficientemente finos. Ya has probado dos valores, por lo que la velocidad correcta estará situada en algún punto entre ambos.

¿Cómo puedo estar seguro de que es la velocidad correcta?

Haz la prueba. Prepara la entrada del segundo disco, inicia la reproducción junto con el primero y escucha la mezcla por los cascos tanto tiempo como quieras. Si los golpes se separan, haz un pequeño ajuste y repite el proceso.

Creía que los golpes coincidían perfectamente, pero entonces perdieron la sincronización.

Determina qué disco es ligeramente más rápido y haz algunos ajustes realmente finos con el control del pitch. Seguidamente recupera la sincronización de ambos discos y verifica nuevamente el resultado.

Esto es algo que sucede muchas veces, y sólo indica que tus oídos necesitan practicar. Con el tiempo y la práctica serás capaz de escuchar que dos temas no están perfectamente sincronizados mucho antes de que el descuadre de ritmo sea un desastre total.

Cuando estás aprendiendo.
Al principio tendrás que ser paciente, repetir los pasos y reiniciar la reproducción del segundo disco



Cuando estás mejorando.
Muy pronto serás capaz de corregir manualmente la velocidad con la rapidez suficiente para evitar que el segundo disco pierda la sincronización.


Mezclar en auriculares


Algunas mesas te dejan mezclar dos canciones con los audifonos, lo cual te permite llevar a cabo un ensayo casi real de la mezcla. Cuando estás preescuchando un disco, puedes introducir un poco del disco que está sonando en vivo para comprobar que ya está todo alineado y listo. En las mesas que incorporan esta función probablemente habrá una ruedecilla (o en ocasiones un control deslizante) marcada “cue”, que va desde “CUE” (o también “PFL”) hasta PGM.

- En CUE/PFL (“Pre Fader Level”/Nivel Previo A La Mezcla) oyes el disco al que vas a dar entrada.

- En PGM (“Programme Monitor”/Monitor De Programa) oyes el disco que suena a través de los altavoces.

- Entre uno y otro oyes una mezcla de ambos.

Esta función puede ser muy útil en el interior de una cabina muy ruidosa, o cuando tu monitor no ofrece la calidad deseada, y es una estupenda fórmula para comprobar si la preescucha está bien hecha. Ahora bien, no seas demasiado dependiente de ella porque no todas las mesas las tienen.

Otro método es poner los dos discos en preescucha (incluido el que suena en los altavoces) y regular la mezcla con los audifonos puestos. Como aprendizaje está bien, pero una vez cogido el truco a las velocidades, es necesario acostumbrarse al método de pinchar con un oído al descubierto.

 






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